Escritura libre

Este es un ejercicio de escritura libre. Esencialmente, consiste en echar a andar un temporizador de la clase y especie que sea (en mi caso, es mi muy querido pomodoro.app, que tantas manos me echa cuando me hace falta un poco de concentración) y ponerse a escribir sin ningún tema concreto en mente, sin retroceder ni editar más de lo estrictamente necesario. Dejando fluir el texto… todo lo que pueda fluir. Es el último recurso al que recurro (¡rebuznancia!) en unos días en los que tengo muchas ideas, muchos esbozos, muchas entradas de este blog a medio escribir en mi cabeza, pero ninguna palabra escrita en el papel (metafóricamente hablando). [Nota: escribir una entrada sobre el proceso de escritura y las aún inexistentes grabadoras mentales].

No puedo dejar de preguntarme de dónde surge esta especie de bloqueo del noescritor. La comparación evidente es con aquella época en la que yo escribía tanto y tan a menudo, de la cual hace, pongamos, unos tres o cuatro años. Si nos ponemos heraclíticos, yo no soy ya la misma persona, pero la referencia es inevitable. Y cada posibilidad que me viene a la cabeza me gusta menos que las anteriores. Pudiera ser que al decidirme a publicar estos textos con mi propio nombre me sienta más limitada, más presionada, que cuando firmaba con seudónimo, y me atrevía quizás a enarbolar planteamientos más radicales o anécdotas más personales. ¿Habré cometido un error, entonces? Porque exactamente, ¿qué pretendía yo saliendo a la luz de esta manera? Pero es un tema en el que no me interesa meterme en este momento. [Nota: escribir una entrada sobre el anonimato en Internet y la responsabilidad de asumir la propia identidad].

Otra posibilidad es que mi capacidad de concentración, la fuerza de voluntad necesaria para fijar la atención en una cosa más de dos minutos, se me haya evaporado en estos últimos años, a medida que he ido saltando de hiperenlace en hiperenlace, de Recommended items del GReader a icanhascheezburguer, de vídeo de Youtube a enlace corto del Twitter, maldito y bendito sea el invento de las pestañas del navegador, y que no me quede ya, realmente, sustancia en el coco para escribir, digamos, quinientas palabras seguidas (trampa: acabo de mirar el contador de palabras, 373). [Nota: leerse el dicho libro The Shallows del que todo el mundo habla, comprobar si es una sarta de tontería con un fondo de verdad, como sospecho; escribir una entrada al respecto]. También está el hecho de que en los último tiempos releo lo que escribo, aunque sean dos líneas de un correo, y no me gusto, veo mis palabras faltas de brillo, mi vocabulario se encoge, mi sintaxis se resiente, en parte quizás por culpa de todos esos libros en inglés, todas esas series en inglés; alguien debería colocar una pegatina en todos los monitores del mundo, «El uso de Internet perjudica gravemente el dominio de la lengua materna». [Nota: escribir una entrada sobre lo difícil que es realmente mantener la competencia lingüística en dos idiomas, no digamos ya en tres]. Y ya por último me queda la posibilidad de que esté empeñada en seguir haciendo algo para lo que no tengo un particular talento y que ha dejado de producirme satisfacción; pero dicen que el talento, o la falta de él, puede ser hábilmente enmascarado con la práctica, las famosas diez mil horas que, dicen, te convierten en un experto; ¿y qué satisfacción se obtiene de algo que no se practica, y que por tanto nunca se domina? ¿No dicen que la satisfacción está en el afán de superación? Igual nosotros, los vagos, que nunca nos creímos ese rollo, nos vemos penitentes y arrepentidos al llegar a edades más maduras, buscando de otras maneras.

Esas son algunas de las cosas que me pasan en este momento por la cabeza, y que me han hecho soltar de pronto el Kindle [Nota: escribir una entrada sobre mi nuevo Kindle y el libro electrónico y el de papel] porque no podía seguir prestando atención a Miles Vorkosigan, y sentarme aquí y hacer este esfuerzo espontáneo, este ejercicio de escritura libre, durante los veinticinco minutos que me ha dado mi temporizador (y los diez que he pasado, al terminar, corrigiendo erratas y añadiendo enlaces. Sólo he rehecho una frase, que no tenía ningún sentido).

Contad si son catorce, y está hecho.

Anuncios

11 comentarios to “Escritura libre”

  1. Si leyeras más en español, de repente, como me ha pasado a mí (vaya, esto va a sonar un poco peor de lo que pretende, pero espera) te darías cuenta de que la mayor parte no escribe tan bien como escribes tú, María Barrios.

    De hecho, lo que puede suceder es que estás leyendo libros demasiado buenos, el equivalente literario de ir a la compra con el Vogue (por nombrar una) y decir “pero es que a ella este vestido le queda mejor que a mí”, señalando los anuncios al dependiente, que sin duda mira sin comprender (en parte porque probablemente es gay, en parte porque no es educado decir hasta qué punto a ti te queda mejor por, digamos, existir, y otros motivos que no se dicen en voz alta).

    En mi experiencia de escribir bajo mi propio nombre, es cierto que hay bastante más presión que cuando dejaba todo salir (y al que no le guste que no mire), hasta el día que llegó, como heraldo de lectores que te juzgan (en tu imaginación) mi hermana. Y ahora (who knew?) mis posibles alumnos. So there, I feel ya’, sista’. Pero los demás queremos lo que sale de su afilada pluma, Sra Barrios, y los temas que apunta en esta entrada nos gustan. Así que escríbalos en pomodoros de 25 minutos, si le place.

    Dice esa entrada que tengo a medio escribir en mi blog sobre libros que animan a escribir, que los dos grandes consejos que saco de todos los libros sobre escritura, de Stephen King y de gentes que suenan menos son:
    – Escribir.
    – Decir la verdad (dentro de las mentiras de la ficción, si es eso lo que escribes).

    Así que escribe, escribe.

    Espera, vale, lo de “los demás queremos” es mentira. Lo digo yo. Quiero más, yo. Sin representar a nadie, yo, Begoña Martínez, (¿cómo era? ¿”entusiasta de los cojones” me dijiste?) afirmo públicamente que quiero leer más cosas escritas por ti.

    [¿Te dije que me habían regalado un pomodoro de verdad? En realidad tiene forma de taza.]

    Lo que me lleva a otra razón para escribir: este email de Lemony Snicket. http://www.nanowrimo.org/node/3899941

    Lee eso. En serio. Abre una de esas “malditas” pestañas y léelo. Ahora vuelves, porque lo que voy a decir tiene que ver. Un poquito.

    Lo de multivitamin tablets me recordó mucho a ti en su día. María José me dio un montón de cosas que me había dejado en la ofi nueva, la cesta de picnic oficial de Matiz, y en el fondo, había un vaso gigante de Ikea, y en el vaso, un residuo seco de pastilla multivitaminas. Lo fregué y lo guardé en el armario de casa. Es una putada que la nostalgia sea el dolor del pasado: debería haber algo como el ligero picor agridulce del no hace tanto.

    Te recomiendo también todo el programa de NaNoWriMo. En abril el reto es escribir un guión, si te animas. Teníamos un concepto a medias, en tiempos.

    500 palabras ;-)

  2. Yo tengo la capacidad de concentración de un salero con purpurina de colores. A veces sentarme a escribir, aunque sea solo para mí y en modo chorro de consciencia me cuesta un auténtico esfuerzo… Y eso de que en otras épocas era capaz de llenar libretas, diarios, agendas y hojas y hojas de apuntes, y me parecía la cosa más natural del mundo. Es cierto; creo que tanto interné nos idiotiza, y hay que luchar a capa y espada para ponerle cerco a tanta dispersión.
    A parte de esto un invento llamado http://750words.com/ resulta interesante. Se trata de escribir 750 palabras cada día. Puedes ponerte un tiempo como objetivo (el sistema calcula cuánto tiempo te lleva, cuánto borras, a qué ritmo y qué palabras usas más) y ver si realmente eres capaz de escribir cosas con sentido del tirón. Totalmente privado (no hay forma de publicar lo que se escribe), por lo que es un ejercicio para cada cual. Ahí queda :)

  3. Estimada señora Martínez:

    No sé si lo tiene usted claro, pero la amo más de lo que uno debería amar a ningún empleador pasado o presente. Es del todo inapropiado. Basta, basta ya; deje usted de escribir esas palabras de ánimo y de enlazar textos que le ponen a una un nudo en la garganta. Reprímase, entusiasta de los cojones, antes de que la siga amando, no con nostalgia —que eso es para tristes individuos que no han de conocer tiempos mejores—, sino con la esperanza de muchos momentos futuros que desbanquen en nuestra memoria a los que hoy recordamos.

    No, si al final resultará que lo que me hace falta es un pie. Cachis los moros.

  4. Con tomates o con bacalao, quinientas palabras, catorce versos o un post, pero escriba ud., escriba. Que le queda estupendo.

    A ver si así algunos tomamos (más) ejemplo.

  5. No sé, Nur, yo necesito la parte narcisista de todo esto, que diría tu esposo. Escribir impublicable tampoco me gusta. Pero quizás para alguna cosas sí que esté interesante… hmmm… veremos. ;-)

    ¡Querido mercenario! No sé si te lo han dicho, pero hemos conocido en Madrid a una gente que está montando un taller de corte y confección. Dime algo si te interesa. ;-)

  6. Eso no tiene por qué ser narcisista; a cada cual le estimula algo distinto. Tal como comentaba es para cosas “privadas”, sea tu capacidad de verbalizar o rajar sobre tu jefe. Si lo que te mola es escribir en público está bien; eso nos da a los demás la posibilidad de comentar :P

    BTW; en Barcelona hay un sitio donde hacen talleres de confección de zapatos y bolsos, y otro en el que te enseñan a hacer lencería y ropa de baño. Son sorprendentemente caros. Si no fuera por las limitaciones (de tiempo y de pasta, que la joyería también se las trae) ya estaría apuntada a todos. Espero que la próxima reencarnación me toque podrida de pasta.

  7. Por ir comentando algunas cosas de las que cuentas, más o menos en orden.

    En primer lugar, no necesitamos grabadoras mentales, creo yo ;)

    A Isaac Asimov, que escribió más que nadie en el mundo, le hacían siempre la pregunta acerca de cómo conseguía tener tantas ideas, y el siempre decía que si te sientas todos los días a tener ideas, tu cerebro te da las ideas que necesitas. ¿Sabes lo que pasa de verdad? Que él tenía razón y la excelencia es una mierda.

    Porque las cosas, para hacerla bien, requieren miles de horas. Miles de horas estrellándote contra las paredes, sobre todo al principio. Cuando empiezas a aprender algo, las primeras miles de horas (o quizá los primeros cientos) no son divertidos. No son glamourosos. Das asco. No haces nada realmente bien, así que siempre hay algo mejor que hacer. Hacer cosas sólo empieza a ser divertido de verdad cuando eres bueno, y eso es mucho trabajo y… ¿40 segundos? :D

    Yo no creo que ese pseudobloqueo se deba tanto a los cambios en ti y en tu vida como a una mera cuestión de hábito. De nuevo, sé que esto no es nada glamouroso, pero es lo que hay. Hace unos años escribías a cada oportunidad disponible, y eso lo hacía fácil. Simplemente. El que pudieras tratar ciertos temas personales con más impunidad si se quiere, por el anonimato, es irrelevante. A fin de cuentas hay millones de otras cosas sobre las que escribir.

    Lo de la capacidad de concentración sí es una posibilidad. Y muy real. Al menos a nivel personal, yo he notado un fenómeno similar. Y me preocupa, porque ahora cada vez más que nunca, mi trabajo se está basando en pensar mucho y de manera muy profunda sobre lo que hago o lo que hacen otros, y las distracciones son continuas. Literalmente, mi futuro depende de que solvente eso. Por ahora he decidido quitarme del Twitter. De entrada he desactivado las notificaciones, y como por ensalmo, me he olvidado de ello. Lo cierto es que no me servía para nada útil. Si en un mes no he encontrado un uso para ello, borraré la cuenta. La idea de quitarme del Facebook vuelve a rondarme la cabeza, pero aún me puedo inventar una serie de justificaciones para no hacerlo, aunque lo voy mirando cada vez menos (y tengo oculta a más del 80% de la gente que agregué, de todos modos) :D El GReader ha sido purgado a muerte. Y voy escribiendo más. Al final, probablemente, me acabe quedando con el blog, que es lo que me gusta de verdad y lo que me llena en serio. Lo demás es bastante filfa.

    Y ya por último me queda la posibilidad de que esté empeñada en seguir haciendo algo para lo que no tengo un particular talento y que ha dejado de producirme satisfacción;
    ¿Estás tratando de aprobar un examen? ¿Hay algún baremo del que no me han avisado? Si no te satisface genial, no hay ningún deber de ser escritor, pero uno no tiene que ser súper talentoso para hacer algo, si eso le gusta.

    El talento, digan lo que digan, pesa muy muy poco en comparación con la práctica. Lo siento, pero es así Pero es mucho más fácil decir que el talento pesa porque así podemos mantener nuestros culos en expansión en el sillón y decirnos que para qué.

    A los seres humanos nos motivan (en un nivel elevado, una vez los básicos está cubiertos) 3 cosas: sentir autonomía y control sobre lo que hacemos, sentir que vamos dominando algo, y que lo que hacemos tiene un propósito. Pocas actividades cubren todo ello de la manera que escribir lo consigue. Pero por muy motivante que algo sea, hay hábitos que crear, inercias que romper, y distorsiones mentales (como la idea de “tengo que ser buena en algo para hacerlo, y si no, no vale la pena”) que hay que aplastar, verlas destrozadas y escuchar los lamentos de sus mujeres.

    Hala, ya está.

  8. Y no hablo acerca del no-narcisismo inherente a un blog porque entonces no acabo nunca.

  9. A mí me gusta cómo escribes, y me da rabia que ahora lo hagas menos (pero paso de ponerme lectora coñazo en plan “escribe más, ¿por qué no escribes? ¿cuándo llegamos?).

    Y sobre los talentos, hace nada alguien a quien quiero mucho (y hablando del mismo tema) me dijo esa frase de que si sólo los pollos del bosque que pían perfecto cantasen, mal íbamos. Y a mí me gusta cómo pías.

  10. Iba a dejar como comentario ¡¡¡La gallina!!!, Srta Violante, pero visto el nivel que hay por aquí, me iban a “banear” como Troll inmediatamente.

    Por tanto, me quedaré con el comentario de “Amy Farrah Fawler” y el pez.

A %d blogueros les gusta esto: